Se acerca imparable el día del año en el que las promesas fluirán por todo el mundo, pero no solo ellas, también irán acompañadas de deseos, esperanzas y demás. Y pregunto yo: ¿Tiene que ser siempre el mismo día? Esperamos todos, al día de año nuevo, para hacer consciencia y decir, la muy trillada frase: -Este año...
Negarlo es algo imposible, todos y cada uno de nosotros lo hemos hecho, ya sea para bien personal o el de un tercero, y es que somos simples, hasta para eso. En miles de años de avances, inventos y tecnología, en los cuales nos hemos ido dando cuenta poco a poco, que somos dueños de nuestras vidas y no hay un ente o entes superiores que las manipulen. Aun así, como algo primitivo, se nos queda grabado a fuego, que el primer día del año es el cenit de todas las propuestas que se pueden hacer en el venidero. Pero que esperabais, pues en cuanto uno grita la frase antes mencionada, Este año...., concluyéndola con lo más típico o disparatado, según la situación o el estado de embriagadez, es de sobra conocido que otro, en la otra punta de la habitación acompañara a este grito con: Pues yo este año.... Sinceramente, ya sea gritándolo a los cuatro vientos o susurrándotelo mentalmente, todo esperamos algo del año que viene. Es curioso que tenga que pasar un año para darnos cuentas de las cosas que van mal en nuestra vida.
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