sábado, 18 de diciembre de 2010

De Tacto Gélido

Carece de comienzo, como sueños incompletos, no lo necesita. Borro aquellos momentos que le hacían recordar que vivió como otros, que sentía como otros, que amaba como ninguno. Alzo su coraza, cuando se tuvo que hacer cargo de todo, pues nadie, supo responderle. Fría y dura, tenía que ser así, tan simple fue la solución para problemas fuera de su tiempo. No hay calor que desprenda, solo puede reflejar el don del Sol. Y aun así, tiemblas, no puedes negarlo. Te protegiste del exterior, para poder conservar el mejor de tus tesoros, ya desecho, pero olvidaste lo más importante. Que aquello que levantaste, no puede contener lo que quiere ser libre. Intentas calmar con mentiras y amarguras olvidadas, para no tener que ceder ante las acometidas que llegan desde lo más hondo, pues sabes de sobra que desde fuera, ahora eres inmune y eso no quieres entregarlo, por un simple capricho. Dura todo lo que puedas... sabes que encierras algo superior a ti y la próxima vez, no se dejara atrapar tan fácilmente.

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